En niños y adolescentes
- Tu hijo rechaza muchos alimentos y cada comida termina convirtiéndose en una lucha.
- Ha comenzado a restringir alimentos, saltear comidas o evitar situaciones sociales relacionadas con la alimentación.
- Siente miedo, ansiedad o culpa al momento de comer.
- Está muy preocupado por su cuerpo, su peso o su apariencia.
- Como familia, no sabemos cómo acompañarlo sin presionarlo ni empeorar la situación.



